martes, 5 de julio de 2011

historias en callejones oscuros

La noche era oscura y la calle fría, las luces estaban cortadas, él no hablaba, yo no rompería ese silencio y él lo entendió al instante.
-estas sonriendo ¿Por qué sonríes?
-¿sonriendo?- pregunte sin mirarlo
-sí, sonriendo
-¿Por qué sonreía?
-no lo sé, dilo tú
-puedo sonreír por estar contigo o porque eres tú quien está conmigo
-¿Y por qué estamos juntos?
-uno de los dos no está con él otro ¿Tú estás conmigo?
-sí, claro y mañana nos vemos
-sí, entonces soy yo la que no está contigo- sonreí mientras me alejaba por la calle desolada camino a la estación, dejándolo atrás, el punto crucial, la mejor forma de describir nuestra ruptura mañana nos veríamos como siempre, pero no estaríamos juntos, seríamos dos y no uno, dos desconocidos que se estaban empezando a conocer, él inicio de algo y el final de todo, el amanecer nos hacía olvidar la noche, si te conocí no lo recuerdo… al fin y al cabo uno nunca termina de conocerse a sí mismo, ¿porque conocería a la otra persona?

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